Quito, mayo de 2026.— Lo que empezó como una apuesta por fortalecer la agenda de grandes eventos en la capital terminó superando las previsiones iniciales. El concierto de Mon Laferte en el Parque Bicentenario no solo convocó a miles de asistentes, sino que activó una cadena económica que benefició a sectores clave como alimentos, bebidas, entretenimiento, transporte, alojamiento turístico y boletería.
De acuerdo con la estimación final presentada por Quito Turismo, el evento registró 9.984 asistentes y generó un impacto económico total de USD 2.405.877,27, consolidando a Quito como un escenario competitivo para espectáculos internacionales de alto nivel.
La proyección previa estimaba un impacto económico de entre USD 2.019.600 y USD 2.631.600, la realidad confirmó el potencial de la estrategia: el resultado final superó el escenario moderado en aproximadamente USD 386.277, es decir, cerca de un 19 % adicional, y se ubicó muy cerca del escenario más optimista.
Adicional, se impulsó la feria “Alma y Voz”, organizada por Quito Comercio, esta actividad tuvo una gran acogida ciudadana, permitiendo dinamizar la economía local y promoviendo el uso ordenado del espacio.
En total participaron cerca de 29 núcleos familiares, con una amplia y diversa oferta de productos como alimentos, bebidas, bisutería, plantas, textiles, velas, ropa para animales de compañía y artesanías. Intención intensión
La feria “Alma y Voz” evidenció el impacto social y económico del comercio autónomo en Quito: el 90,9 % de participantes fueron de género femenino y el 9,1 % masculino; además, el 100 % de comerciantes correspondieron a jefes de hogar. La participación estuvo conformada por comerciantes del Norte de la ciudad (63,6 %), Centro (18,2 %), Sur (9,1 %) y Valles (9,1 %), fortaleciendo la integración y dinamización económica de distintos sectores del Distrito.
Para toda la feria, los comerciantes realizaron una inversión estimada de USD 650 y alcanzaron ventas aproximadas de USD 2.150, generando una ganancia neta cercana a USD 1.500, consolidando a estos espacios como oportunidades reales para fortalecer el trabajo digno y la economía popular.
El concierto de Mon Laferte demuestra que cuando el sector público y el sector privado trabajan juntos, Quito gana. Gana la industria cultural, gana el turismo, gana el comercio y gana la ciudad.
La articulación entre la Alcaldía Metropolitana de Quito, Quito Turismo, Quito Comercio, promotores privados, operadores de boletería y la cadena turística local permitió transformar una noche de música en una oportunidad concreta de dinamización económica. Esta alianza público-privada posiciona a la capital como una ciudad capaz de atraer, organizar y capitalizar eventos masivos con impacto real.
Más allá de la convocatoria, el concierto dejó una señal clara: Quito tiene público, infraestructura, oferta turística, comercio y capacidad de gestión para competir en el circuito regional de grandes espectáculos. La música se convirtió en motor económico y en vitrina para una ciudad que renace a través de la cultura, el entretenimiento, el comercio y el turismo.


