Quito, 14 de julio de 2026.– La Global Birdfair 2026 concluyó luego de tres jornadas dedicadas a la observación de aves, la conservación de la biodiversidad y el turismo responsable. El encuentro se desarrolló del 10 al 12 de julio en Rutland Water, Reino Unido, y reunió a especialistas, operadores turísticos, organizaciones ambientales, fotógrafos, investigadores y aficionados a la naturaleza de diferentes países.
Considerada por BirdLife International como la mayor celebración anual de aves del mundo, la edición 2026 destinó su proyecto de conservación a la protección de especies endémicas y críticamente amenazadas de Santo Tomé, como el ibis enano, el picogordo de Santo Tomé y el alcaudón de Newton.
En este escenario internacional, la Empresa Pública Metropolitana de Gestión de Destino Turístico – Quito Turismo promocionó al Distrito Metropolitano como puerta de entrada a la biodiversidad del Ecuador y como un destino capaz de integrar, en distancias relativamente cortas, experiencias de aviturismo, bosques nublados, páramos, comunidades rurales, patrimonio cultural, aventura y gastronomía.
Promoción dirigida a un público especializado
La participación en la Global Birdfair permitió presentar Quito directamente ante un grupo objetivo que organiza sus viajes alrededor de la naturaleza, las especies de aves, la fotografía, la conservación y las experiencias sostenibles.
Para Quito Turismo, como oficina pública de promoción del destino, este espacio representó una oportunidad de promoción especializada y de articulación con operadores, reservas, organizaciones de conservación y potenciales viajeros. La presencia institucional aporta confianza, información oficial y la posibilidad de conectar al visitante con experiencias formales, responsables y vinculadas con las comunidades locales.
Durante la feria, los asistentes conocieron los paisajes, reservas, corredores naturales y posibilidades de observación de aves que ofrece el Distrito Metropolitano. La promoción también destacó la conectividad de Quito y su ubicación estratégica para iniciar recorridos hacia los Andes, los bosques nublados del noroccidente, la Amazonía y las islas Galápagos.
Ecuador y Quito, territorios privilegiados para las aves
La lista oficial vigente del Comité Ecuatoriano de Registros Ornitológicos registra 1.735 especies de aves en Ecuador: 1.685 confirmadas mediante evidencia y 50 que todavía constan como no documentadas. La cifra puede variar ligeramente entre publicaciones debido a los diferentes tratamientos taxonómicos utilizados internacionalmente.
Dentro del Distrito Metropolitano de Quito se han registrado más de 550 especies, es decir, aproximadamente una de cada tres especies reconocidas en el país. Esta concentración se explica por la variedad de pisos altitudinales, microclimas y ecosistemas presentes en el territorio: páramos, bosques andinos, bosques nublados del Chocó Andino, valles secos, humedales, quebradas y corredores verdes urbanos.
La observación de aves en Quito no se limita a sitios remotos. Más de 100 especies viven o utilizan regularmente las áreas verdes de la zona urbana, mientras que el Distrito alberga alrededor de 58 especies de colibríes. Parques, jardines, quebradas y árboles urbanos funcionan como refugios, lugares de alimentación y corredores para el desplazamiento de las aves.
Esta condición permite ofrecer una experiencia poco habitual: comenzar el día observando colibríes, mirlos, tangaras o aves migratorias dentro de la ciudad y, pocas horas después, recorrer páramos o bosques nublados donde habitan tucanes, quetzales, gallitos de la peña y especies endémicas o amenazadas.
El Chocó Andino, una potencia natural dentro del Distrito
Uno de los principales argumentos naturales de Quito es la Reserva de Biósfera del Chocó Andino de Pichincha, reconocida por la UNESCO en 2018 y ubicada en gran parte en el noroccidente del Distrito Metropolitano.
La reserva posee una superficie de 286.805 hectáreas y conecta los bosques húmedos del Chocó-Darién con los bosques montanos de los Andes del norte. UNESCO la reconoce como un punto crítico de biodiversidad, con cerca de 10.000 especies de plantas registradas, aproximadamente 2.500 de ellas endémicas.
Más que un paisaje, el Chocó Andino representa una oportunidad para fortalecer un modelo turístico basado en la conservación, el empleo local, la producción sostenible y la participación de las comunidades rurales. El aviturismo puede generar ingresos para guías, alojamientos, restaurantes, transportistas, reservas privadas y emprendimientos comunitarios, creando incentivos económicos para conservar los bosques y sus especies.
La naturaleza influye cada vez más en las decisiones de viaje
La oportunidad para Quito se sustenta también en las tendencias internacionales. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo señala que más de la mitad de la demanda del sector está impulsada por el deseo de explorar la naturaleza. Además, Booking.com reportó en 2026 que el 85 % de los viajeros considera importante o muy importante viajar de manera más sostenible y que durante 2025 se reservaron más de 100 millones de noches en establecimientos con certificaciones de sostenibilidad verificadas por terceros.
En el caso de Quito, las cifras institucionales muestran que 22,2 de cada 100 viajeros eligen el destino motivados principalmente por su naturaleza. Dentro de este segmento, el 70,9 % manifiesta estar completamente satisfecho con la oferta encontrada, especialmente con actividades relacionadas con ecoturismo, aviturismo y observación de flora y fauna.
El mercado británico resulta particularmente relevante: entre enero y agosto de 2025, más de 14.500 visitantes provenientes del Reino Unido llegaron a Quito, atraídos por su cultura, gastronomía y experiencias sostenibles. La presencia en la Global Birdfair permitió acercar la oferta del Distrito a este mercado desde un espacio directamente relacionado con sus intereses.
La gastronomía quiteña abrió la conversación sobre el destino
La promoción de Quito en la feria no se concentró únicamente en aves y paisajes. El chef quiteño David Reyes, quien desarrolla su trabajo profesional en Londres, presentó una muestra de sabores tradicionales con espumilla, choclo con queso y canelazo.
La degustación permitió atraer a los visitantes al espacio de Quito, generar conversaciones sobre el destino y demostrar que un recorrido de naturaleza puede complementarse con patrimonio, tradiciones y gastronomía. De esta manera, la experiencia sensorial se convirtió en una herramienta para comunicar la diversidad cultural de la capital ecuatoriana.
Conservación y turismo trabajando juntos
La participación de Quito Turismo se desarrolló en alianza con la Fundación Jocotoco. Paola Villalba, de Jocotoco Tours, centró su intervención en la importancia de la cooperación entre instituciones públicas, organizaciones de conservación y empresas turísticas para garantizar experiencias responsables, proteger los ecosistemas y convertir al turismo en una herramienta que contribuya a la sostenibilidad de los territorios.
La presencia conjunta permitió explicar que la promoción del aviturismo debe ir acompañada de buenas prácticas, educación ambiental, operación turística responsable y apoyo a las áreas donde habitan las especies que motivan los viajes.
Ecuador tuvo una presencia diversa en la feria
La lista oficial de expositores de la Global Birdfair 2026 incluyó varias organizaciones y empresas vinculadas con la oferta natural y científica de Ecuador. Entre ellas constaron:
Quito Tourism Board; Fundación Charles Darwin; Bellavista Cloud Forest Lodge; Biotropica Expeditions; Ecuador Nature Expeditions; El Séptimo Paraíso, Lodge & Cloud Forest Reserve; Sani Lodge Ecuador; y Tropical Birding.
Esta representación permitió mostrar diferentes dimensiones del país: promoción pública del destino, investigación científica en Galápagos, conservación, alojamiento en reservas, operación turística especializada, Amazonía y observación de aves en los Andes y bosques nublados. La Fundación Jocotoco, aunque no figuró como expositor independiente, acompañó el espacio de Quito Turismo como aliada en conservación y turismo responsable.
¿Dónde hacer aviturismo en Quito?
Los habitantes de Quito y los visitantes pueden comenzar a observar aves sin salir de la ciudad. Algunos espacios recomendados son:
En la zona urbana: Parque Metropolitano Guangüiltagua, Parque Bicentenario, Parque Itchimbía, Jardín Botánico de Quito, quebradas de Guápulo y parques barriales que mantienen vegetación nativa.
En las parroquias rurales y áreas naturales: Reserva Yanacocha, Verdecocha y Nono; Reserva Maquipucuna, en Nanegal; Reserva Orquideológica El Pahuma; Bellavista y el valle de Tandayapa; Pacto, Gualea, Nanegal y Tulipe; los bosques de Mashpi; así como Lloa, Atacazo y los páramos del sur del Distrito.
Yanacocha protege más de 950 hectáreas de bosque andino y páramo; Maquipucuna supera las 6.000 hectáreas y registra más de 400 especies; El Pahuma cuenta con más de 250; y los bosques del noroccidente del Distrito albergan más de 400 especies, además de proyectos turísticos y comunitarios vinculados con su conservación.
La recomendación para quienes se inician es realizar las salidas durante las primeras horas de la mañana, mantener silencio, utilizar binoculares cuando sea posible, evitar alimentar o alterar a las aves y contratar guías locales o servicios turísticos formales, especialmente para ingresar a reservas y áreas rurales.
Quito: una ciudad que también se descubre con binoculares
La participación en la Global Birdfair 2026 fortaleció la presencia internacional de Quito ante un público especializado y confirmó que la biodiversidad puede convertirse en un eje de promoción, conservación y desarrollo económico local.
Quito ofrece algo excepcional: una ciudad patrimonial y gastronómica desde la cual es posible acceder, en poco tiempo, a páramos, valles, bosques andinos y bosques nublados del Chocó Andino. Esta combinación permite presentar al Distrito no únicamente como punto de llegada al Ecuador, sino como un destino de aviturismo por derecho propio.
La experiencia en Reino Unido también evidenció la importancia de continuar articulando al sector público con reservas, comunidades, operadores, guías, científicos y organizaciones ambientales. Promocionar las aves de Quito significa, al mismo tiempo, promover la protección de sus hábitats y reconocer a quienes trabajan diariamente para conservarlos.


